Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/0459

0459 La obra de Redención de Jesucristo.... La culpa del pecado....

10 de junio de 1938: Libro 10

El tiempo de sufrimiento de Jesús en la tierra fue el mayor sacrificio que un ser humano jamás haya hecho en esta tierra, porque el Señor no sufrió por Sus pecados sino por los pecados de la humanidad, mientras que todo el sufrimiento que ha caído sobre la humanidad ha recaído merecidamente sobre ella.... El alma del Señor era espíritu del Espíritu de Dios.... era uno con el Padre.... Pero el cuerpo era terrenal y como tal sufrió los más indecibles tormentos en la cruz, en completa inocencia.... solo por amor a los humanos para pagar su culpa del pecado. Así que esta muerte en la cruz se convirtió en la obra de Redención de Jesucristo....

Y si el hombre ahora pregunta por qué el Salvador tuvo que soportar tormentos tan indecibles, entonces el Amor divino mismo le da la respuesta:.... para el perdón de tus pecados.... para que seas librado del castigo, si te confiesas en amor a tu Salvador.... estas pocas Palabras lo dicen todo.... Con cada pecado el niño de la tierra ofende a Dios, el Creador del cielo y de la tierra.... pero ningún ser puede medir la magnitud de la culpa que hay en rebelarse contra la Deidad más pura, más suprema y más amorosa....

Y, sin embargo, todo pecado es una rebelión contra Dios. Una culpa que ahora es tan excesivamente grande.... ¿cómo podrían pagar esto los hombres alguna vez en el corto tiempo en el tierra.... y cuán increíblemente severa tendría tal culpa en el más allá.... si cada culpa tendría que ser pagada por el niño terrenal mismo.... Cualquiera que no reconozca la Deidad eterna, que no reconozca el amor divino, tiene que expiar inmensamente su culpa.... Pero aquellos que han encontrado el Señor, que confiesen sus pecados al Señor con remordimiento y se arrepientan pidiendo misericordia y perdón, tendrán perdonadas todas las culpas, porque el Señor ha cumplido la obra de Redención precisamente para ellos.... para que a los que aman a Dios se les conceda la entrada en el reino del Padre....

De lo contrario, nunca hubiera sido posible contemplar el rostro del Padre con la magnitud de la culpa que hace que todo ser sea indigno de tal gracia y felicidad. Pero el amor del divino Salvador por los hombre fue tan infinito que con Su sufrimiento y muerte realizó el mayor acto de misericordia, pero cuya magnitud no será reconocida si el niño terrenal no recibe primero la gracia del Señor Mismo, para poder comprender espiritualmente este mayor sacrificio. Sólo entonces podrá comprender y agradecer de todo corazón al Padre celestial este don supremo de la gracia, por el cual el Señor salvó al hombre de la muerte del alma, de su ruina espiritual....

Porque el alma debe vivir en la luz.... debe ver el rostro de Dios y debe llegar a ser un hijo de Dios si tiene la voluntad de hacerlo. Porque por esto el Señor murió en la cruz y aceptó voluntariamente la más amarga muerte del cuerpo por el amor sobremanera grande a la humanidad pecadora. Reconoced esto e inclinaos con profunda humildad ante el Altísimo y sabed que Él murió por vosotros.... para redimiros.... Haceos dignos de esta obra de Redención.... para que vosotros podáis entrar en la gloria divina....

amén

Traducido por Hans-Dieter Heise