Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/0243

0243 Sed conscientes de la muerte

31 de diciembre de 1937: Libro 5/6

El Señor acabará con todo lo que esté en contra suya; quien permanezca en Él, renacerá. Mientras en la Tierra camines con el Señor, su Voluntad es que recibas nuestros mensajes constantemente, pues hay que volver a enseñar su Palabra en la Tierra tal como Él os la comunica. De manera ninguna la humanidad debe vacilar en la fe; hay que llevarla a la Doctrina pura de Cristo. Tendréis que andar caminos por los que no podréis transitar solos; pero guiados por Dios venceréis todos los obstáculos. El Salvador te pide encarecidamente, teniendo presente su pasión en la Tierra y sea cual fuere el destino que te tenga preparado, que aceptes todo el peso con el que te ha cargado. Siempre estará a tu lado, sentirás su presencia ante cualquier dificultad, ¡pero ten una profunda fe en Él! Mediante el amor al Salvador te volverás fuerte y todo lo soportarás con paciencia. Su Amor divino te garantiza una protección eficaz. Aunque a veces parezca que se presenta una desgracia, estarás tan segura bajo su custodia que no tendrás dudas. Así que reza continuamente para obtener una fe firme y poder resistir a todo lo que te venga de fuera.

Y ahora recibe el mensaje: Sed conscientes de la muerte, pero que jamás os asuste. Vosotros mismos podéis prepararos para la hora de la muerte de manera que sea una bienaventuranza suprema: basta con que seáis conscientes de que no significa para vosotros sino la transición de la vida terrenal a un Más Allá claro y radiante. ¿De qué os tenéis que preocupar entonces? Dejaréis atrás todas las penalidades de la Tierra para entrar en un reino en el que toda opresión os será levantada y donde os espera una Vida eterna cerca del Salvador. Pero si por el contrario dejáis la Tierra para errar entre tinieblas, si llegáis al Más Allá cargados con el peso de vuestros pecados e incapaces de libraros de esas tinieblas, entonces, ¡ay de vosotros! Por eso aceptad que se os amoneste antes que llegue esa hora. Sed conscientes que en la Tierra tenéis la alternativa de prepararos tanto una situación como otra. Y que de cómo paséis por la vida dependerá que la hora de la muerte será para vosotros una entrada a la bienaventuranza o a las tinieblas eternas. Pensad en cuánto más difícil os resultará después llegar a la Luz, y en que ahora en la Tierra aún tenéis muchas posibilidades que os pueden facilitar una muerte bienaventurada.

Si, además, no tenéis ni la menor idea de cuánto tiempo os será concedido todavía en esta Tierra, deberíais agradecer al Padre celestial cada advertencia que Él, por su gran Amor, os hace llegar mediante sus mensajeros. Haced todo lo posible para vivir la vida terrenal de una manera beneficiosa para el alma, y así estar siempre dispuestos por si acaso os reclama el Padre en cualquier momento.

Entraréis en una nueva vida. Por ello, procurad ser recibidos en la belleza celestial para poder recibir de la propia mano del Padre todo cuanto Él os ha preparado para la eternidad. ¡Y evitad pasar de la vida terrenal a una existencia en la que os costará esfuerzos extremos dirigiros hacia la Luz, y en la que os arrepentiréis con grandes sufrimientos de haberla vivido tan inútilmente en la Tierra! Por eso haced caso a los avisos que se os dan y estéis preparados para la hora de la muerte que puede llegaros en cualquier momento. Y rogad al Padre de todo corazón que tenga Misericordia de vosotros, y que os conceda entendimiento antes de que sea demasiado tarde.

Amén.

Traducido por Meinhard Füssel