Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/8845

8845 Interpretación de la Palabra divina

26 de agosto de 1964: Libro 93

La "Palabra de Dios" ha estado ya expuesta a muchas modificaciones, y todavía hoy es modificada, de tal modo que no en vano dije las Palabras: "Yo os dirigiré en la Verdad ..." Pues Yo sabía que no permanecería inalterada, y por eso prometí enviar Mi Espíritu a quienes ansían cada vez de nuevo la pura Verdad y que también lo hacen posible que Yo me pueda revelar a ellos. Sin embargo, Yo siempre me he colocado delante de "Mi Palabra", para que no sufriera ninguna modificación y Mis Sentencias permanecieran conservadas en su profundo significado.

Pero cómo ha sido interpretada Mi Palabra, y cuales fueron las herejías como consecuencia de ello, contra las que Yo cada vez de nuevo lucho y les doy a los hombres la justa explicación. Y así, ya no se trata más de si y hasta que punto estaban encargados por Mí los escribientes del Evangélio para eso, sino únicamente de esto, de lo qué habéis hecho, vosotros hombres, de esas Palabras, que fueron escritas con la mejor voluntad y con la intención de servirme a Mí, pues incluso Mi escribiente Juan no ha podido impedir que el texto original fuese cambiado por los hombres que las traducciones no fuesen intachables y por consiguiente diferentes frecuéntemente en su interpretación. Por consiguiente era posible también dar a Mis Palabras, que en el texto original se conservaban, otra interpretación completamente diferente, pues por lo general habían sido habladas a Mis apóstoles y de ese modo también destinadas a la transmisión, pero sí, estos comprendían Mis Palabras en su sentido espiritual. Y ellos no derivaron de ellas ninguna medida terrenal, como ha resultado con el tiempo, que ha sido ésta antepuesta al verdadero sentido de Mi Palabra. Por eso no ha sido posible que Mi Evangelio se mantuviera inalterado con toda clase de traducciones que en este tiempo fueron efectuadas, y si un hombre de espíritu despierto hubiese hecho resaltar enseguida el error, al reconocerlo él, lo hubieran denunciado públicamente como hereje severamente, pues donde el enemigo logró desfigurar hasta la oración, que Yo os enseñé, que ha representado mal Mi Ser y los hombres no se han dado cuenta, y él ha aprovechado bien la ignorancia y la ceguera del espíritu, y así también, hoy día todavía no está hasta tal punto aclarada la noción del "Obrar de Mi Espíritu en los hombres", de manera que Mis "representantes" en la tierra disputan sobre, si las Palabras, que Yo hablé a los discípulos, se referían sólo a estos Mis discípulos o si ellas están dirigidas a todos los hombres, es decir que todos deban tomarlas a pecho. Mas Yo dirijo siempre de nuevo la pura Verdad en la tierra, de tal modo que tampoco es importante, si todo se ha mantenido puro, porque Yo lo sabía, cual sería la clase de la modificación y como Yo siempre daba explicación allí, donde era necesario, donde se presentaban desdoblamientos de iglesias, a las que siempre servían de base diferentes opiniones reconocidas, siempre hubo escisión de religiones, si Mis representantes en la tierra no estaban unidos, si cada uno de ellos creía que conprendía bien Mi Palabra, y de ahí se originaba la disputa. Ellos no podían tergiversar Mi Palabra, pero consiguieron modificar su sentido, y varias Palabras fundamentales de Mí han sido tan mal entendidas, que tuvo lugar de ese modo una disociación tras la otra y finalmente se originaron muchas sectas, donde cada una tenía otros problemas, pero ninguno de sus adictos sabía algo sobre "el Obrar de Mi Espíritu", de lo contrario le hubiera sido evidente y natural el camino hacia Mí para pedir aclaración.

Y si ahora quiero Yo de nuevo hacer aclacaración y dar a conocer Mi Voluntad a los hombres, entonces tengo que buscarme un recipiente que se ponga a Mi dispisición, que me deje a Mi Mismo que hable en sí y a través de éste díga a los hombres, como Yo quiero que sea comprendida Mi Palabra. Pues el embrollo y desconcierto es hoy más grande que nunca, y cada hombre se expone la Palabra, como a él le gusta, y para que se les lleve luz a los hombres, entonces puede solamente suceder por el camino de la iluminación interior, para que los hombres sean enseñados por Mí y entonces ellos sostengan convencidos frente a sus semejantes su saber. Mas entonces será respuesta cada pregunta y cada problema resuelto, entonces seréis introducidos en la Verdad, como Yo os lo he prometido.

Amén

Traducido por Pilar Coors