Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/8743

8743 Explicación sobre la Venida del Señor

3 de febrero de 1964: Libro 92

Siempre cuande Me llaméis, estoy ahí para vosotros. Cada íntimo pensamiento suplicante llega a Mi, cada sonido que expresa el corazón, lo oígo y siempre Me dirijo a vosotros, pues la voz del hijo me penetra y alcanza siempre el oído del Padre. Y entonces estoy siempre dispuesto a la asistencia, si necesitáis ayuda o os suministro con fuerza espiritual, si la pedís. Yo Me inclino a vosotros y dejo que Me expongáis vustra petición, porque eso es Mi felicidad, en hacer felices a Mis criaturas, dando a Mis hijos lo que necesitan y Me piden. Una llamada, que se Me ha enviado a Mi en el espíritu y en la verdad, jamás se extinguirá en Mi oído y se queda inaudita. Cada oración efusiva a Mí os producirá siempre bendiciones y madurarés en vuestras almas.

Sólo que vuestra llamada no debe ser una oración labial sólo. Y precisamente esta condición previa falta tan frecuentemente, pues los hombres han sido instruídos en un rezo, que nunca puede llegar a Mi oído. Frecuentemetne oran en común y repiten palabras de memoria, que han aprendido y que jamás expresan los sentimientos del corazón, sino que son palabras vanas y continuarán siéndolo, que mejor quedaran omisas.

Una oración íntima, efusiva tiene que elevarse desde dentro del corazón y ser el resultado de una entranáble relación Conmigo, de tal modo que el hijo hable Conmigo como con su Padre. Y aunque sólo sea un balbucir y no se sirva de ningunas palabras bien compuestas, sin embargo comprenderé bien así ese balbucir y las estimaré como una llamada cariñosa del hijo al Padre y haré caso respondiéndolas después. La oración a Mi es un puente, en el que podéis entrar en todo momento, sin embargo este camino es poco utilizado, porque de la "oración" se ha hecho no más que una forma ceremoniosa, decir de carretilla palabras, cuyo sentido no se reflexiona y que por lo general también dificultan un recogimiento interior, un íntimo pensar en Mí. Y entonces el hombre mismo se priva de una gran Gracia, porque no aprovecha la fuerza de la oración, porque no le puede afluir ninguna fuerza, si no encuentra el íntimo contacto a Mi, para el que no hacen falta muchas palabras, únicamente un corazón franco, sincero, abierto a Mí por completo.

La puerta de vuestro corazón tiene que estar en la oración abierta de par en par, para que Yo Mismo pueda entrar en él, para que os pueda llenar de luz y Gracias. Y es por eso que vuestros pensamientos tienen que estar en Mi con todo amor. El corazón tiene que estar libre de otros pensamientos y entonces mantener un diálogo Conmigo en voz baja o en silencio confiándome todas vuestras preocupaciones y deseos, si no venís a Mí con preocupaciones, tenéis que aseguradme vuestro amor, y para eso no necesitáis en verdad ninguna reunión y organización de oración ni acciones generales, ni oración en masa A no ser que una solicitud o petición especial induce a que algunos hombres juntos se refieran a algo y Me pidan ayuda. Pero eso debe suceder también entonces en silencio y estando ensimismados, pues cada expresión en voz alta impide la intima unión y el hombre no puede absorberse de tal modo que Me sienta completamente presente.

Siempre de nuevo tengo que señalaros, que con vuestras oraciones usuales no conseguiréis mucho de Mí, porque Yo sólo Me fijo en aquello que siente el corazón, pero no de lo que dice la boca, por muchos hombres que participen en una tal oración. Eso siempre Me causa horror, porque es sólo una prueba de qué poco en serio tomáis en hablar con vuestro Padre de la Eternidad y porque encima esperáis todavía ayuda de semejantes oraciones, la cual jamás, no obstante, experimentaréis. Y a causa de eso empezaréis de nuevo a dudar en el Amor y Poder de Dios, por no sentir ninguna ayuda.

¡Y podéis lograr tanto con una oración en silencio, seria, que se eleva del corazón, porque Yo nunca desatiendo una así, sino que Me elegro de ella! Estaré siempre dispuesto a consentir en ella y demostraros el Amor y Poder de un Padre que quiere haceros felices con su Amor. La entrega cariñosa en Mi no la podéis demostrar mejor que por medio de un diálogo silencioso que mantiene Conmigo vuestro corazón, porque este no lo podéis ejecutar irreflexivamente, como una forma sólo de ceremonia. Y entonces cada palabra que Me dirigís a Mí suena filial y confidencial. Se establecerá en la verdad la relación de un hijo con su Padre, el hijo logrará todo, porque el Amor del Padre nada le rehusa e incesantemente quiere hacer dichoso al hijo.

Mas tanto tiempo que los hombres crean en poder determinarme con oraciones de forma ceremoniosa para ayudarles, podrán anotarse poco éxito y por lo tanto dudarán siempre de un Dios. Quien con Su Amor está dispuesto siempre a ayudar y que puede también en virtud de Su Poder. Esta fe es la previa condición, para que Yo vierta Mi cornucopia de Gracias sobre todos los hombres. Y una fe como ésta exige también una unión viva Conmigo, la que sólo se recibirá por el amor, por lo que el hombre amante todo consigue de Mí.

Amén

Traducido por Meinhard Füssel