Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/6445

6445 El distintivo de la Iglesia de Cristo

6 de enero de 1956: Libro 69

El obrar de Mi Espíritu es el distintivo de la Iglesia que Yo Mismo he fundado. Cada vez de nuevo tengo que decíroslo, que sólo en eso reconocéis Mi Iglesia, de que sólo sois partidarios de la Iglesia de Cristo, si puede obrar en vostros el espíritu, si vuestro pensamiento está iluminado, aunque no seaís llamados a hacer ninguna cosa extraordinaria. Pues un pensamiento iluminado demuestra la fuerza de Mi Espíritu, pero que puede expresarse, cuando primero sean cumplidas las condiciones previas, cuando las obras desinteresadas de amor hayan establecido la unión de la chispa espiritual en vosotros y el Espíritu de su Padre.

Entonces podréis también creer vivamente, pues el amor en vosotros ha despertado la fe a la vida, y el espíritu en vosotros ve ahora clara y luminosamente cuales son las enseñanzas que corresponden a la Verdad, la que entonces defendéis con convicción frente a vuestros semejantes. Mientras vayáis aún en el error, mientras vuestra fe sea sólo una fe de formas sin vida, tanto tiempo, no obra el Espíritu en vosotros tampoco, y tanto tiempo no podéis decir todavía tampoco que pertenecéis y estáis afiliados a la Iglesia de Cristo, la Iglesia fundada por Mí Mismo en la tierra; que vosotros hombres, no sepáis ya esto, o si os lo dicen no queréis creerlo, demuestra que todavía no pertenecéis a Mi Iglesia; demuestra eso, que vuestro espíritu no está iluminado; y demuestra que vuestra conducta terrenal no está realizada en el amor, de lo contrario se cambiaría de por si mismo vuestro pensar y podríais reconocer la Verdad de estas Mis Palabras.

Sin embargo, dejad que seriamente os recuerde a una conducta en el amor desinteresado. Pues esta es la primera condición, para que hagaís que se despierte en vosotros la chispa del espíritu, para que pueda obrar en vosotros, que os concede el conocimiento de la Verdad. Pero no os detengáis en las formas exteriores, no os atengáis a ellas, a lo que os dicen hombres que no están iluminados, que lo han recibido y asumido de otros hombres que tampoco estaban iluminados y ahora rígidos e inflexibles representáis y defendéis como Verdad. Procuraros vosotros mismos la Verdad pidiéndome a Mí por ella. No os déis por satisfechos con una enseñanza que os ponen por delante, sino premeditadlo primero, antes que vosotros mismos os profeséis a ello, y pedidme a Mí a que os ayude a reconocer la Verdad.

Y si esto es vuestra seria voluntad, en Verdad que Yo conduciré vuestro pensar, porque Yo quiero que alcancéis la Verdad, y haré todo, para que os sea llevada, sólo vuestra libre voluntad es imprescindible para eso, de que anheléis seriamente la Verdad. Yo no puedo darme por conforme con vuestra inercia en el pensar, Yo no os puedo alabar por eso, hombres, en que creáis irreflexivamente lo que os dicen sin tomar vuestro parecer en el asunto. Yo no os condeno si a pesar de vuestra mejor voluntad no podéis creer o admitir algo, aunque sea también la Verdad. Pero Yo condeno, si admitís algo sin reflexionar sobre ello, porque los bienes espirituales o ideologías religiosas, tienen que ser una convicción, mas lo que sólo es posible, si os lo podéis explicar con pensamientos, confrontandoos con ello, y para que lo podáis pensar bien, sólo es posible pidiéndome a Mí de que os apoye.

¡Cómo Me alegro Yo de una petición así ! La que en Verdad concedo, pero qué raras veces asciende tal petición a Mí. Y por eso os será también imposible poder creer vivamente; será imposible de que Mi Espíritu obre en vosotros, porque no le dáis el derecho a que se manifieste. Y por eso jamás podéis vanagloriaros de pertenecer a Mi Iglesia fundada en la tierra, cuyo distintivo es el "obrar de Mi Espíritu" en el hombre, "el que os conduce en toda Verdad", el que os dejaría reconocer, que vuestra vida es una marcha en vacío, en tanto que no viváis el amor y por medio del amor os unáis Conmigo.

Amén

Traducido por Pilar Coors