Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/4560

4560 Ideario que viene del mundo.... Verdad - error....

7 de febrero de 1949: Libro 53

El mundo nos separa a Mí y a los hombres, y muchos caen victimas de ello a pesar de Mi evidente expresión de fuerza. A pesar de que Me reconocieron, Me dejaron caer y no consideran que algún día les exigiré cuentas. El mundo no se trata solo de diversiones o posesiones materiales. El oponente también puede recurrir a otros medios si quiere hacer apostata a la gente, si quiere mantenerlos alejados de la verdad e inclinarlos hacia sus herejías. Luego deja que las personas de mentalidad mundana hablen bajo la apariencia de alguien que conoce y confunde el pensamiento de aquel a quien Mi Palabra fue mandada desde arriba, de modo que ya no pueda reconocerla porque ya no se deja instruir espiritualmente, sino mundanamente. Su juico está debilitado por su propia culpa, porque a quien Yo entrego Mi Palabra, a este se le regala un don de gracia, un regalo que debería apreciar como tal.

Si se le da algo precioso, debe apartarse de los valores sin valor, debería dar este último sin pensarlo para cambiar Mi gracia por eso. Pero si no está dispuesto para hacerlo, tampoco es digno de Mi regalo, y se lo quitará de nuevo. El mundo, por tanto es más fuerte, porque donde están predominando la mentira y el error, allí también está el mundo en primer plano, la verdad, por otro lado, viene de Mí, está aparte del mundo y por lo tanto solo es reconocida y deseada por aquellos que ya no tienen nada que ver con el mundo, es decir, cuyo corazón permanece intacto por las tentaciones del mundo, por cualquier bien que viene del mundo. y así también pertenece al mundo el ideario, que se desvía de la pura verdad porque no partió de Mí.

Evitad el mundo y sus representantes, si queréis ser considerados por Mí y si se os ofrezca Mi don de gracia, dad todo lo demás por ello, porque es el regalo más preciado que recibís a través de Mi amor.... No podréis disculparos si habéis rechazado Mi don, porque no sois incapaces de reconocer la verdad como tal, si la os ofrezco, pero no estáis dispuestos a aceptarla y, por lo tanto, también perdéis la capacidad de juzgar. Y esto es culpa vuestra para la que tenéis que responsabilizaros.

Cuando Me acerco a vosotros, no podéis equipararme con aquellos que no pueden ofreceros nada sano, porque no les enseño Yo directamente. Pero si hacéis esto, entonces no sois dignos de Mi regalo, y será retirado de vosotros nuevamente y realmente no os será ofrecido tan fácilmente por segunda vez. Considerad esto seriamente, y daos cuenta de lo que entregáis, y dejaos advertir y amonestar, prque estáis en peligro de perder muchísimo, porque no queréis renunciar a lo que no vale, lo que se ofrece a vosotros por el mundo y por lo tanto no puede durar por la eternidad....

Amén

Traducido por Hans-Dieter Heise