Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/4084

4084 Mundo... Bienes aparentes... Tesoros espirituales en el más allá...

14 de julio de 1947: Libro 50

El mundo con todos sus tesoros nunca podrá reemplazaros el sentimiento de cercanía de Dios a vosotros los seres humanos, como tampoco podrá aseguraros la felicidad eterna en el reino espiritual. Solo da bienes aparentes, y estos bienes aparentes se desintegran en la nada cuando el ser humano deja la tierra. Por otra parte, lo que el hombre recibe del reino espiritual es duradero, es un tesoro del mayor valor porque puede trabajar con ello, y así aumentarlo constantemente, pero como también puede distribuir y siempre puede hacer feliz con eso a los pobres y, sin embargo, no perderá nada de su riqueza.

Si los hombres en la tierra considerara cuán poco les aportan sus deseos terrenales dirigidos y su actividad terrenal en comparación con el trabajo espiritual, entonces ya ganarían mucho, porque el reconocimiento de la inutilidad de los bienes terrenales, es ya un aumento de los bienes espirituales, y su esfuerzo por ello aumentaría con este reconocimiento. Pero el ser humano precisamente presta poca atención a estos pensamientos, y así permanece ignorante, y al final de su vida entrará vacío y pobre en las tinieblas del espíritu a las esferas donde sólo se valora la riqueza espiritual. No ha adquirido ninguna, porque mayoritariamente las personas de mente materialista carecen de amor que crea un equilibrio. Porque cada obra de amor en la tierra se acumula como riqueza espiritual y adquiere al alma su recompensa en el más allá... Saber y, por lo tanto, un bien espiritual con el cual puede trabajar.

Por eso el amor es lo más importante en la tierra, porque su efecto en el más allá es luz y poder, y luz y poder significa felicidad y bienaventuranza para el alma. Porque luz y poder es la irradiación de Dios, es la prueba de la cercanía de Dios, de Su amor y de Su gloria. Cuanto más profundo e íntimo es el amor de una persona, más firmemente se cierra a Dios, y más feliz se siente por Su cercanía, la reciprocidad del amor y la conciencia de poseer luz y poder en abundancia.

Pero todo esto se pierde para las almas que dejan la vida terrenal en la oscuridad del espíritu, que no son seguidos por obras de amor a la eternidad y que por lo tanto quedan en extrema pobreza y miseria en esferas donde siempre es de noche y no hay chispas de luz, mientras no despierte el amor en las almas, el amor por los que sufren, por las almas que están en la misma necesidad. Si el alma tiene la necesidad de darles para socorrerlas, entonces también podrá recibir y dar, pero sin amor permanecerá en pobreza espiritual por largos e interminables tiempos y no podrá adquirir ningún bien. Porque el amor sigue siendo la primera ley en la tierra como en el reino espiritual, que tiene que cumplirse absolutamente...

amén

Traducido por Hans-Dieter Heise