Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/3568

3568 “Arrojad todas las preocupaciones sobre Mi”....

5 de octubre de 1945: Libro 45

Yo os lo digo, es realmente mejor que huyáis a Mi en la oración, que preocuparse temerosamente, para cubrir las necesidades del cuerpo. Porque solo Yo puedo daros lo que necesitáis y solo Mi voluntad determina hasta qué punto vuestro cuidado terrenal os traerá éxito.

Pero si rezáis, determinarais esta voluntad para daros ayuda, y entonces será la atención adecuada si me la dejáis a Mi. Si bien debéis cumplir vuestro deber en la tierra, debéis tomar en serio vuestro oficio y ocupar el lugar en lo que habéis sido puestos, pero debéis dejar cualquier preocupación ansiosa por el futuro, porque ¿Podéis asegurarlo vosotros mismos?

Si Mi voluntad está en contra, os preocupáis en vano, si Mí voluntad os da lo que necesitáis, entonces que sea vuestro esfuerzo, hacer que Mi voluntad se incline hacia vosotros por una conducta de vida que Me agrada y una comunión conmigo. Nunca olvidáis que tenéis un Padre amoroso que Se ocupa de Sus hijos y vosotros solo buscáis ser aceptado como Su hijo.... El padre, que ama a sus hijos nunca los deja sin custodia, sino que cubrirá todas sus necesidades y buscará una existencia libre de preocupaciones para los hijos.

Y así también, como hijos Míos, estáis siempre bajo la mejor custodia y tanto mentalmente como corporalmente no os faltará nada. Pero debéis testificar vuestra filiación de hijo orando íntimamente a Mí, vuestro Padre de eternidad. No os preocupéis, sino arrojad todas las preocupaciones sobre Mí, y Mi Amor Paternal os las quitará, de acuerdo con vuestra fe y vuestra conducta de vida. Y por lo tanto buscad que viváis de acuerdo a Mi voluntad, y Mi voluntad se inclinará hacia vosotros, mi amor se ocupará de vuestro bienestar mental y terrenal y descuidadamente podréis rendiros a Mi....

Pero quien aún se preocupa temerosamente, todavía pertenece al mundo, aún no reconoce en Mi el Padre a quien puede escapar en cada necesidad y peligro; todavía confía demasiado en su propia fuerza y, por lo tanto, está expuesto repetidamente a la decepción y a nuevas necesidades y preocupaciones, hasta que se acuerda de Aquel, que le puede quitar toda preocupación, Él que quiere expresar Su Amor Paternal, pero que quiere ser llamado en una íntima oración.... Y, por lo tanto, abandonéis todas las preocupaciones terrenales, vosotros, que queréis ser Mis hijos, y dejadme cuidar de vosotros.... Conmemorad al alma, mirad su angustia y buscad remediarla....

Quiero guiaros a través de los apuros y peligros terrenales, para que sentáis el poder de la fe y que cada vez estéis más unidos conmigo. Porque una fe fuerte puede desterrar toda angustia....

Amen

Traducido por Meinhard Füssel