Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/3348

3348 Fenómenos naturales.... Sacrificios de seres humanos buenos y malos

27 de noviembre de 1944: Libro 43

A la hora de máxima aflicción muchos hombres implorarán a Dios. Sin embargo, no todas las oraciones vendrán del corazón, porque el peligro inminente les quita la capacidad de pensar; de modo que es sólo con los labios como se dirigirán a Dios y su oración se desvanecerá sin haber sido escuchada.

Dios atenderá sólo a aquellos que son capaces de enviarle sus pensamientos vivos, aunque sea sólo por unos momentos. A estos Dios les ayudará, o bien salvando sus cuerpos físicos de una desgracia o todavía concediendo su Gracia a sus almas, antes del final. No hay que considerar la muerte siempre como el peor de los males, porque si el hombre a causa de la inminencia de la muerte aún ha encontrado a Dios, entonces ella será un medio eficaz para la salvación del ser humano, lo que vale más que conservar la vida física en una oscuridad espiritual.

Por este motivo innumerables hombres perderán su vida en poco tiempo, en parte como advertencia para sus semejantes, y en parte a causa de su propia decadencia espiritual.

Pero también habrá justos en la Tierra que serán reclamados porque su curso de vida habrá terminado conforme a la Voluntad de Dios. Porque donde Dios mismo se manifiesta.... donde se agitan las fuerzas de la naturaleza que están sometidas a la Voluntad divina, allí estarán también las víctimas de los acontecimientos....

Habrá seres humanos maduros como inmaduros que tendrán que abandonar la Tierra. Pero una vez que un alma antes del fin haya reconocido a Dios, puede estar segura de su desarrollo espiritual ulterior en el Más Allá, con lo que el fin de la vida terrenal le resultará una §§bendición§§.

Las calamidades en la Tierra serán enormes, pero precisamente estas permitirán a muchos encontrar a Dios, porque el fenómeno natural se anunciará con anticipación. Habrá señales extraordinarias que avisarán un acontecimiento excepcional, de modo que cada uno aún podrá meditar reflexionando sobre su vida. Y también habrá semejantes que le orientarán hacia el Poder supremo, el Conductor del Cielo y de la Tierra, a fin de que el ser humano tenga tiempo y ocasión para unirse a Él en la oración interna.

En esta ocasión se manifestará la lejanía de la humanidad de Dios, porque sólo muy pocos le aceptarán y se dirigirán a Él para pedirle protección y ayuda en sus aflicciones. La mayoría le rechazará consciente o inconscientemente y observará el fenómeno natural sólo con la esperanza de que termine pronto.

Sin embargo, dado que les faltará la fe, la desgracia los afectará con tanta más gravedad porque se sentirán totalmente abandonados. No obstante, también de estos hombres apartados de Dios muchos quedarán vivos, y Dios aún les dará la oportunidad de llegar a una comprensión....

Tanto hombres buenos como malos perderán su vida, igual que buenos y malos la conservarán, dado que esta catástrofe natural aún no es la §§selección de los espíritus§§ sino una última advertencia antes del juicio final, de la cual todos los hombres deben sacar su beneficio para el alma. Sin embargo, queda al criterio de su propia voluntad si toman este último aviso a pecho o no.

Puede ser que les llegue la comprensión antes o después de la noche funesta; pero también es posible que mantengan su antigua manera de pensar y sus almas no se dejen impresionar por el gran acontecimiento. De modo que también después habrá hombres enemigos de Dios que estarán activos para destruir toda fe en Dios, sirviéndose precisamente de este fenómeno natural como prueba de la no-existencia de Dios.

De un acontecimiento que debería haberlos llevado a la fe, estos resultarán ser los mayores renegadores de Dios. Por eso es evidente que aún se prenderá la llama de una lucha entre los que se han refortalecido y convertido a la fe y aquellos que han sobrevivido a pesar de su falta de fe. De esta manera, tras un corto período de Gracia todavía consentido a la humanidad, todo tomará su camino hacia el final de la Tierra, y después hacia el juicio final....

Amén.

Traducido por Meinhard Füssel