Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/3346

3346 Avisos antes del final - Decadencia espiritual

26 de noviembre de 1944: Libro 43

Es obvio que la humanidad está acercándose a la decadencia espiritual, pues no persigue sino una única meta terrenal: la optimización de la vida del cuerpo físico, de las condiciones terrenales y del incremento de las posesiones mundanas. Todo esto, no obstante, va en contra del verdadero destino del hombre que es superar las inclinaciones mundanas y buscar sólo metas espirituales, es decir, seguir un camino sublime de evolución espiritual.

Pero dado que la decadencia espiritual es tan obvia, es preciso aprovechar los últimos medios que quedan para frenarla o salvar a algunos seres humanos de su perdición - si estos lo permiten.

Este es el motivo por el que la Tierra está pasando grandes calamidades y sufrimientos: para que los hombres saquen un beneficio de ello, es decir, que abandonen sus inclinaciones y ansias mundanas y, en su lugar, busquen metas espirituales. En cuanto el sufrimiento haya alcanzado este objetivo, estará claro que no fue impuesto a los hombres en balde y el beneficio del mismo será indiscutible.

Sólo entonces el hombre empezará a perseguir su meta y el alma madurará, es decir, el alma buscará la unión con Dios y querrá formarse de acuerdo con su Voluntad.... Sin embargo, sólo una pequeña parte de la humanidad se esforzará en buscar la unión con Dios para evolucionar hacia arriba, hacia lo sublime, a pesar de la decadencia espiritual general....

Pero la mayoría de los hombres no es perceptiva y rechaza toda instrucción que les indique cuál es la meta de cada uno y cómo podrá alcanzarla. Aun así, hasta el final, siempre de nuevo Dios dará al hombre nuevas oportunidades para hacer que cambie: le mostrará en múltiples ocasiones lo efímeras y perecederas que son las posesiones mundanas, a fin de que el hombre racional por fin dirija sus pensamientos hacia el Reino espiritual, desde donde también podrá recibir respuestas.

Habrá hombres que se apartarán de sus posesiones y aprenderán a despreciar los bienes mundanos, y en cada paso que den en este sentido se adherirán más al Reino espiritual que empezará a compensarles - en caso de que el destino los haya privado de mucho y sus riquezas mundanas queden destruidas.

Entonces es cuando empezará para el hombre una nueva etapa de su vida en la Tierra, porque ha llegado a la encrucijada y se ha decidido por la dirección correcta. Empezará a buscar la Verdad y con ella a la eterna Divinidad que ahora se le acerca en cada paso, aunque al principio todavía de forma imperceptible. Entonces es cuando su alma se salvará del declive espiritual, porque todo afán de buscar a Dios tendrá éxito y protegerá al hombre de la perdición espiritual; y el fin de la Tierra no le sobrevendrá sin estar preparado....

Amén.

(26.12.1944) Porque el fin está cercano. Por eso es mucho más importante una preparación del alma que organizar la vida terrenal con todos los beneficios mundanos. La vida en la Tierra debe ser aprovechada ya solamente para aspirar a lo espiritual - para formar el alma. Se debe llevar relaciones y conversaciones espirituales y acordarse de las necesidades de las almas errantes. Cada cual debe procurar remodelarse a sí mismo en favor del Amor, y vivir como si el día actual fuese el último.

Se debe mantener una comunicación constante con el mundo espiritual, es decir, los pensamientos y las preguntas siempre deben dirigirse al Reino espiritual, desde donde también llegará la respuesta que se recibirá en forma de pensamientos.... Los hombres deben prepararse para una despedida inminente de esta vida mundana - pero sólo en lo que se refiere a la vida espiritual posterior en el Más Allá, y ni mucho menos para la vida en este mundo que ya no seguirá existiendo por mucho tiempo, con lo que cualquier preocupación por el bienestar del cuerpo o las posesiones terrenales es vana....

Pues, se va acercando el final, no importa si tarda mucho o poco. Cada día es importante y debe ser tomado en serio. Nadie debe dejar para mañana lo que pueda hacer hoy, porque no sabe si va a experimentar el final que está cerca. Por eso, Dios os está advirtiendo y exhortando con antelación para que el final no os sobrevenga desprevenidos y no os atemorice.

Dios quiere salvaros y evitaros un nuevo paso por la materia de esta Tierra, y quiere ayudaros para que no forméis parte de aquellos que serán condenados porque se han desentendido totalmente del amor y se han entregado a Satanás. Por este motivo Dios os envía previamente a sus mensajeros que os advierten de lo que os espera y que os exhortan una y otra vez para que os acordéis de vuestra alma.

Él no deja de advertiros y siempre habla a través de sus mensajeros. Os muestra lo perecederos que son vuestros bienes terrenales y así os ayuda a distanciaros de lo material. Mediante la revelación de su Palabra os da explicación acerca del pecado y sus consecuencias, acerca de las consecuencias de la voluntad equivocada y de una vida sin amor. Pero también os manifiesta mediante su Palabra la bendición que resulta de una voluntad utilizada correctamente, de vuestra meta final y de las dichas de la Vida eterna. Él desea conduciros al Reino espiritual donde están la Luz y la Bienaventuranza. No obstante, lo deja a vuestro criterio si aprovecháis sus cuidados amorosos para vuestra vida y os afanáis por el amor, o no....

Como ya está dicho, el final llegará irrefutablemente; y bendito es el que se prepara convenientemente, abandonando lo mundano y esforzándose por alcanzar el Reino espiritual. Él no tendrá que temer el final, porque su vida continuará en toda eternidad, en la Luz y la Bienaventuranza.

Amén.

Traducido por Meinhard Füssel