Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/3229

3229 Resistencias aumentan la fuerza de voluntad...

23 de agosto de 1944: Libro 42

El que se declara dispuesto a colaborar en el reino de Dios, cuya actividad será bendecida, incluso si no siente la bendición obviamente. A menudo tiene que luchar contra resistencias para fortalecer su voluntad, pero toda esta resistencia contribuye a que el hombre trabaje entonces con mayor diligencia, que la actividad espiritual se vuelva cada vez más importante para él y emplee cada tiempo para servir a Dios. Pero Dios sabe por qué está enviando pruebas sobre él... Él no necesita obreros tibios y perezosos en Su viña, porque no tendrán éxito con las personas en quienes se supone que deben llevar a cabo su obra espiritual.

El reino de Dios exige guerreros combativos que solo luchen con tales armas que son compatibles con el mandamiento del amor a Dios y al prójimo... tienen que pelear con la espada de su boca, tienen que, tienen que amonestar, advertir y corregir errores y mentiras, ellos mismos deben disponer de un conocimiento para transmitir este conocimiento... Y esta forma de luchar requiere perseverancia y fuerza de voluntad. Es una lucha espiritual que exige siempre la devoción a dios y no tolera la tibieza y la inercia. Porque todavía se mueve en caminos tranquillos, pero muy pronto los guerreros de Dios tendrán que probarse a sí mismos hasta qué punto es firme su voluntad y si usan sus armas correctamente.

Las resistencias seguirán aumentando todo el tiempo, pero quien se Le haya ofrecido una vez a Él como guerrero de Dios, no se alejará de Él, sino que necesitara la fuente de alimentación en diferentes fuerzas. Y es por eso que ya debe practicar de antemano en constante lucha con las resistencias... Siempre llegará a sentir que el oponente de Dios quiere impedir sus esfuerzos, y las dificultades con las que tendrá que lidiar el que quiera servir a Dios serán siempre mayores. Y, sin embargo, su voluntad no debe quebrantar por ello, debe ser más fuerte que las resistencias, y Dios también bendice tal voluntad.

El hecho de que Dios lo permita se basa en que el hombre debe ser fortalecido contra ataques aún más severos del mundo, que sin secreto quieren impedirle cualquier trabajo espiritual. Porque el adversario de Dios lucha con todas las armas en el último tiempo, y no retrocede ante nada. Pero dios tampoco permanecerá oculto en este difícil momento de lucha, distribuirá fuerza donde se necesite, enseñará y capacitará a los hombres para trabajar en Su viña, donará fuerza y poder en la lucha contra el enemigo de las almas. Pero para esto sólo necesita la voluntad del ser humano y para formar a éste a la fuerza más alta, permite que las adversidades se apoderen del hombre, porque estas aumentan su fuerza de resistencia...

amén

Traducido por Hans-Dieter Heise