Origen: https://www.bertha-dudde.org/es/proclamation/1500

1500 Conocimiento de lo efímero y lo imperecedero....

2 de julio de 1940: Libro 24

Es sumamente importante conocer la impermanencia de todo lo terrenal y la responsabilidad hacia lo imperecedero. El ser humano carece de las pruebas de la inmortalidad del alma, por eso tratan de debilitar o negar todo, lo que presupone esta inmortalidad del alma, y por eso toman poco en cuenta esta inmortalidad. Y este es el resultado de la ignorancia del hecho de que una vida espiritual puede llevarse junto a la vida terrenal y que esta vida espiritual registrará primero un éxito inmortal al hombre. La vida espiritual por si sola es importante, aunque aparentemente es solo la vida que la acompaña de la vida terrenal.

La vida terrenal bien puede llevarse sin ninguna conexión espiritual, pero esto es completamente infructuoso por la eternidad. Pero en cuanto la persona dirige su atención a la inmortalidad del alma, si cuenta con este factor, ya se responsabiliza conscientemente del alma. Y su empeño ahora estará dirigido a recolectar tesoros espirituales, porque ahora reconoce todo como inútil, lo que son bienes terrenales, porque sabe que nada de eso es permanente, sino que debe perecer según la ley divina. Entonces se apega a lo que reconoce como inmortal, es decir, lo busca de antemano para hacerlo suyo....

Y lo inmortal es espiritual.... Entonces busca lo espiritual y también lo encuentra, porque Dios apoya esta intención porque corresponde al propósito real de la vida terrenal. Una vez que el hombre tiene conocimiento de lo que vale la pena luchar por la eternidad, el sentido de responsabilidad hacia el alma se vuelve cada vez más fuerte en él, y ahora vive una segunda vida, por así decirlo, que está completamente separada de la vida real en la tierra. Crea conexiones espirituales, deja que sus pensamientos vaguen hacia arriba en el reino de lo espiritual, se comunica con los seres espirituales, confía en ellos, pide información y consejo, se deja instruir por ellos, y hace todo lo posible para aumentar sus conocimientos espirituales.... Así que conscientemente se esfuerza por lo imperecedero, y aprenderá a despreciar la vida terrenal, es decir, lo que es pasajero, en la misma medida.

De modo que todavía está en la tierra, pero se está liberando de la gravedad terrestre y está mucho más a menudo en el área espiritual. Por lo tanto, primero se debe dar al hombre el conocimiento sobre la inutilidad y la nulidad de todo lo que puede ver y captar, y al mismo tiempo se le debe transmitir conocimiento espiritual para que ahora pueda decidir por sí mismo qué vida le resulta más atractiva....

Debe entregar los tesoros del mundo, debe tratar de satisfacer sus deseos de manera diferente a los placeres terrenales. Tiene que darlos de buena gana para poder recibir placeres espirituales. Debe tener claro para sí mismo que solo lo imperecedero, el alma, debe ser considerado durante la existencia terrenal, que no se pueden cumplir los dos al mismo tiempo, es decir, para poder recibir bienes imperecederos, también se puede desear el bien terrenal. Uno debe darse para poder recibir el otro....

El hombre tiene que tomar una decisión, tiene que dejar que su voluntad se active, y esta solo puede inclinarse hacia los deseos terrenales o a la riqueza del alma.... El hombre tiene que elegir entre bien perecedero o el imperecedero....

(02.07.1940) Y será bendecido aquel cuyo espíritu reconozca el valor del bien imperecedero.... Porque ahora también le resultará evidente que esforzarse por alcanzarlo al mismo tiempo le gana la cercanía de Dios. Y sentirá el vínculo con Dios si ignora lo transitorio y busca enriquecerse solo con el bien espiritual.

Su estado de ánimo es considerablemente más libre, ya que la materia, es decir, las cosas deseables terrenales, ya no es deseada y, por lo tanto, ha sido superada, es decir, las cadenas del alma se han desatado a través del deseo por lo imperecedero, por el bien espiritual. Y esta libertad tiene un éxito incomparable. En su estado ahora libre, es inimaginablemente activo y busca la conexión con lo que también es espiritual. Y la unión con esto le da sabiduría y luz.... en forma de conocimiento que le gustaría traer de vuelta a su alma.

De modo que la persona es conducida a la verdad y el alma ahora comparte toda la riqueza espiritual. Porque recibe, por así decirlo, la fuerza espiritual que ha venido al Espíritu de Dios mediante el aumento con lo espiritual. Un alma tan impregnada del espíritu divino debe llegar tan irrevocablemente a la cima, porque su objetivo era alcanzar el nivel espiritual lo más alto posible, que ahora se logra al superar todo lo que pertenece a la tierra, lo que entonces es perecedero y por lo tanto inútil para la eternidad.

Este aumento de lo espiritual significa la liberación de la forma, y por eso el alma del hombre se une al Espíritu de Dios, es verdaderamente inmortal, es decir, vive en la eternidad....

Amén

Traducido por Hans-Dieter Heise